En el corazón de la comunidad La Gasolina, en Siuna, nació una historia de tenacidad que hoy inspira a toda la Costa Caribe. Gabriel Vargas, conocido cariñosamente como «La Cabrita», se ha consolidado como un símbolo de orgullo siuneño, demostrando que el origen humilde no determina el destino cuando existe la voluntad de triunfar.

Desde su niñez, Gabriel destacó por ser un joven «avispado». Sus primeros pasos los dio bajo el amparo de Radio URACCAN Siuna, donde el personal lo acogió con un cariño excepcional. Ante la extrema pobreza de su familia, los trabajadores de la emisora se convirtieron en su soporte, aportando cuadernos y mochilas para asegurar que el pequeño Gabriel no abandonara sus estudios, una base que él defendió a pesar de las carencias.

Su espíritu guerrero lo llevó a las cuadriláteros de la Academia de Boxeo de Siuna, donde fue bautizado como «La Cabrita». Aunque buscó la gloria en el pugilismo, incluso formando parte de las filas en Puerto Cabezas, la vida le tenía preparados otros desafíos. Tras una dura etapa como migrante en Costa Rica, Gabriel regresó a su patria para incursionar en la minería artesanal en la zona de la Reserva Indio Maíz.
Frutos del esfuerzo y compromiso social
Hoy, gracias a su arduo trabajo y al apoyo de su hermano —su mano derecha en las faenas mineras—, los resultados son tangibles. Gabriel ha transformado la realidad de su familia:
Inversión en el hogar: Remodelación integral de la casa de sus padres.
Desarrollo agrícola: Adquisición de terrenos y ganado para fortalecer la economía familiar.
Filantropía: Apoyo constante a la academia de boxeo, iglesias y amigos en situación de vulnerabilidad.

Con su humildad intacta, «La Cabrita» sigue trabajando día a día, reafirmando que el éxito solo vale la pena si se comparte con la comunidad y quienes le extendieron la mano en sus momentos más críticos.
