La historia de Siuna y la región no podría escribirse sin mencionar a Fernando Puerta, un hombre cuyo nombre se convirtió en sinónimo de tenacidad, valores cristianos y una inquebrantable vocación de servicio. Nacido el 4 de agosto de 1963, hijo de Leopoldo Puerta y Migdalia Chavarría, Fernando forjó su carácter en el campo, enfrentando las carencias de su infancia con el sudor de la labranza familiar en Coperna.
Su juventud estuvo marcada por el compromiso patriótico. Tras cursar estudios en el Instituto Parroquial de Siuna, su entusiasmo lo llevó a las filas del Ejército Popular Sandinista en 1980, donde se graduó como radio operador. En 1984, inició el capítulo más importante de su vida personal al contraer matrimonio con Aleyda Centeno, con quien edificó un hogar ejemplar bendecido con cinco hijos.

Como visionario del comercio, Puerta transformó su primer vehículo en la semilla de un imperio local. A finales de los 80, impulsado por el apoyo de la Revolución, especializó su negocio en la distribución de combustible y bebidas, materializando en 1992 su emblemática gasolinera. A pesar de enfrentar pruebas devastadoras, como el incendio de su estación en 2007 por fenómenos naturales, su determinación y el apoyo de su familia le permitieron renacer de las cenizas en 2008, consolidando hoy la Gasolinera Uno San Fernando como un referente histórico.
Más allá del éxito empresarial, Fernando fue un «militante del amor». Un hijo excepcional, un esposo detallista y un abuelo consentidor que llamaba cariñosamente a sus nietos por apodos que hoy son tesoros del alma. Su fe católica lo mantuvo siempre cerca del Señor de Esquipulas y la Virgen María, traduciendo su devoción en una labor social incalculable que benefició a innumerables familias e instituciones de la región. Fernando Puerta no solo construyó negocios; edificó esperanza, dejando una huella imborrable de humanismo y lealtad revolucionaria en el corazón del Caribe.
Un abuelo: ay no! ay que abuelo tienen, tenían y tendrán desde el cielo nuestros hijos, un abuelito consentidor, amoroso y siempre involucrado en cada etapa de sus nietos a los que cariñosamente llamaba.
Adonis: mami, tu papi
Chepito: coicoi
Aniuska: mosita
Fernanda: papum
Fernando: pikis
